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Donde La Alpujarra se abre al mar, al pie del Mediterráneo, se
extiende la comarca del Poniente Almeriense. Una tierra milenaria que siempre
se ha asomado a la costa, encrucijada de caminos entre Oriente y Occidente. Visitada
por numerosos pueblos desde la Antigüedad, este rincón del sureste de Almería
conjuga su carácter marítimo con un interior de marcada impronta rural en torno
a la Sierra de Gádor. Desde Aguadulce, en Roquetas de Mar, hasta las pedanías
costeras de Adra, y desde el Embalse de Benínar hasta Enix, el Poniente Almeriense
sigue siendo hoy, como ha sido siempre, un lugar donde Europa y África se muestran
al alcance de la mano, dos continentes separados y a la vez unidos por un mar
que ha contemplado desde la llegada de los fenicios en el siglo VIII a. C. hasta
la partida de Boabdil, el último rey de Al-Andalus, hacia las costas norteafricanas.
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Al amparo de Sierra Nevada, con sus pequeños pueblos blancos moteando
el paisaje, se extiende la Alpujarra Almeriense, la tierra que los moriscos abandonaron
sólo bajo la imposición de las armas. El río Andarax, arteria principal de la
comarca, forma un fértil valle donde crecen huertas y parrales, contrastando con
las faldas agrestes de la Sierra de Gádor. Una variedad cromática que se acentúa
cuando florecen los almendros y cerezos, tiñendo el paisaje de bellos colores.
Sus pueblos se tienden en las laderas mirando al sur, como si percibieran la presencia
del Mediterráneo en el horizonte. También los campos de cultivo trepan por las
faldas de la montaña, formando bancales que hoy, como en los tiempos de Al-Andalus,
son regados por las acequias que conducen el agua de las frías cumbres de Sierra
Nevada. El agua es un elemento clave de La Alpujarra, tierra bañada por los mismos
ríos, fuentes y manantiales que enamoraron a los musulmanes hace más de mil años.
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Recoletas calas, dunas, playas vírgenes, imponentes acantilados,
sierras, encantadoras poblaciones y fondos marinos de incalculable riqueza, son
los elementos que conforman el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Declarado Reserva
de la Biosfera, sus 38.000 hectáreas terrestres y 12.000 marítimas encierran uno
de los espacios protegidos más valiosos del sudeste español. La sorpresa se adueña
de cuantos se acercan a este espacio natural, al descubrir los ecosistemas que
oculta este paisaje en apariencia inhóspito, y recursos como las salinas o la
minería que el hombre, desde antiguo, ha sabido aprovechar manteniendo en todo
momento un sabio equilibrio con el medio. El asombro es aún mayor entre los aficionados
al submarinismo, que pueden disfrutar del impresionante panorama escondido bajo
sus aguas.
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Rodeada de paisajes de tanto contraste como la Sierra de Los Filabres
o el Desierto de Tabernas, en su interior se sitúa esta comarca como uno de los
parajes naturales más impresionantes de la provincia. Desde la cara norte de Sierra
Nevada hasta Sierra Alhamilla, pequeños pueblos blancos con encanto, coronados
por torres de castillos árabes, abren sus puertas a los visitantes, ofreciéndoles
multitud de rutas de gran riqueza arqueológica. El enclave de la comarca de Filabres-Sierra
Alhamilla-Río Nacimiento, la hace estar cercana a provincias vecinas como Granada,
por la A-92, o a Murcia, enlazando con la Autovía del Mediterráneo que rodea la
provincia de este a oeste. Además, el puerto de Almería y su aeropuerto, se encuentran
a una distancia asequible para los visitantes de esta zona tan serrana.
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La más oriental de las comarcas almerienses se encuentra al filo
del Mediterráneo, como una prolongación en tierras andaluzas del Levante español.
Lindando al norte con Murcia, el Levante Almeriense se expande entre el litoral
y el paisaje escarpado del interior de la provincia, albergando desde sierras
como las de Bédar, Cabrera y Almagrera hasta fértiles valles donde crecen abundantes
cultivos, a semejanza de la vecina huerta murciana. Una tierra donde el sol brilla
luminoso durante todo el año, donde es posible disfrutar de la playa aún cuando
el invierno cubre con su frío manto las costas europeas. Un paraíso regado por
ríos que van a morir al mar, en un litoral bañado por una luz que parece inspirada
en un lienzo de Sorolla. Codiciado por numerosos pueblos desde la Antigüedad,
este rincón andaluz asomado al Mediterráneo sigue siendo hoy un enclave privilegiado.
Por su paisaje, su clima, sus pueblos, sus playas y por la hospitalidad de sus
gentes, acostumbradas a recibir y acoger a todo aquel que se acerca a descubrir
esta comarca singular que es el Levante Almeriense.
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Limitando con el noreste de la provincia de Granada, cerca de
Baza, se encuentra la comarca del Almanzora, entre las zonas de Los Vélez y la
Sierra de los Filabres. Es una comarca de interior que se ve favorecida precisamente
de su situación para el impulso del turismo rural. Rodeada de sierras como la
de Lúcar, de Oria, del Madroño o la Sierra de las Estancias, serranías que dejan
a estas tierras asentadas en el Valle del Almanzora, valle que toma el nombre
del río que atraviesa la comarca y crea los parajes naturales con mayor encanto
de la provincia de Almería. Ideal para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad.
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La comarca, dominada por el impresionante Parque Natural Sierra
María-Los Vélez, se sitúa en la parte más septentrional de la provincia de Almería,
lindando con las provincias vecinas de Granada y Murcia. Su enclave en esta importante
zona medioambiental le confiere gran parte de su atractivo turístico. A modo de
entrada a la provincia por el norte, posee un paisaje serrano que nada tiene que
ver con el de otras comarcas, muy frondoso, con grandes bosques, contrastando
con la aridez de otras zonas de Almería. Es su enclave también el que condiciona
una forma de vivir muy rústica, de pleno contacto con el entorno, reclamo para
los visitantes que busquen tranquilidad.
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Granada es realmente una de las joyas de España y uno de los lugares
más visitados por los turistas de todo el mundo. La que fue por tanto tiempo capital
del Alandalus, o la Andalucía mora, nos ofrece algunos de los más importantes
recuerdos de esta época histórica española, con la mundialmente famosa Alhambra
en cabeza de lista.
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Son pocas las provincias en España que pueden ofrecer una variedad
de actividades tan grande como Almería, fruto de su contrastado relieve que, en
pocos kilómetros, permite pasar de un paisaje agreste y montañoso a otro paradisíaco,
con playas bañadas por el sol. Los aficionados a los deportes náuticos pueden
disfrutar en sus vacaciones practicando el esquí acuático, buceando en los ricos
y salvajes fondos marinos en las más recónditas calas, o dando tranquilos paseos
en barco por todo el Mediterráneo. Para los que prefieren la naturaleza, la provincia
esta plagada de múltiples rutas culturales y arqueológicas que permiten al visitante
disfrutar del contacto con el medio ambiente al mismo tiempo que enriquecerse,
senderos que se pueden hacer andando.
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La provincia de Almería es un gran reclamo tanto para los aficionados
como para los profesionales golfistas de todo el mundo. Y es que no en vano posee
algunos de los mejores campos de golf de todo el país. Campos que si por algo
se caracterizan es por la variedad de entornos en los que se encuentran ubicados
y que permiten al visitante tanto hacer una visita a las magníficas playas de
Vera, de Roquetas de Mar o las de Mojácar, como hacer una escapada para disfrutar
de la naturaleza de la Sierra de Gádor o del Valle del Almanzora.
Zonas desérticas y con paisaje agreste, como la de Tabernas, grandes
sierras con una frondosa vegetación, costas, acantilados y las playas vírgenes
de Cabo de Gata - Níjar. No hay muchas provincias españolas que puedan presumir
de tener una orografía tan variada y, a la vez, de tan fuertes contrastes.
La zona de Almería-Cabo de Gata-Níjar es la más virgen y menos
explorada de la provincia almeriense, un terreno que encuentra su máxima expresión
en los pequeños pueblos pesqueros de gran tradición donde las costumbres y las
tradiciones parecen haberse quedado suspendidas en el tiempo, como si fuesen postales
del pasado.
Un rincón del sur de Europa donde el sol brilla con fuerza, bañando
con su luz los campos del interior, las playas y calas del litoral y la ciudad
de Almería, presidida por la imponente silueta de su Alcazaba musulmana. Encrucijada
de culturas desde la más remota Antigüedad, Almería-Cabo de Gata-Níjar sigue siendo
hoy un verdadero nudo de comunicaciones entre Oriente y Occidente.
Gádor es un típico pueblo andaluz con aproximadamente 2.700 habitantes.
En la villa hay panaderias, carnicerías y varios pequeños supermercados. Más posibilidades
para efectuar compras existen en la cercana capital de Almería. En Gádor hay una
piscina pública y varias sinatalaciones deportivas. En la proximidad invitan dos
balnearios termales a pasar un día de relax. A solo 5 km se encuentran las excavaciones
neolíticas de Los Millares. En el pueblo hay varios bares que ofrecen excelentes
tapas.
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